KERRANG - ESPECIAL FESTIVALES - III TAJUÑA ROCK 2006
Cronicas
Escrito por JUAN DESTROYER   

Morata es otro municipio, que apuesta por el Rock a la hora de celebrar sus fiestas.
Curioso el emplazamiento con el reloj del Ayuntamiento presidiendo el escenario, y siendo precisamente el consistorio el que hace las veces de camerino para los grupos.
Para colmo la plaza se convierte en capea durante los festejos, por lo que cómo tal está vallada, con sus pequeñas gradas y todo.

Con algo de retraso comenzó ya anocheciendo, la actuación de Lágrima Negra, seguidos del metal progresivo de Vahladian. Fue cuando subió al escenario Cascarrabias con su particular mezcla de heavy y rock urbano, que aquello tomó algo más de color. Se echó de menos un poco más de movilidad por parte de los dos músicos sobre el escenario (el batería no cuenta), y a veces el canal de solos de Kaki chirriaba, pero en conjunto la actuación gustó, y hasta los que no les conocían, acabaron cantando la canción de “No dudaré”, de Antonio Flores, con la que terminaron el concierto.

Este era uno de los primeros conciertos de Manuel Seoane, cómo guitarrista de Ars Amandi, y demostró que lejos de cortarse, por la falta de experiencia sobre las tablas, para él es pan comido: se contornea, vacila y por supuesto toca de muerte, aunque Paco, miembro fundador, se niega a ceder demasiados punteos de guitarra, y se reparten protagonismo. Salieron aireosos de un inoportuno corte de luz y sonido en las primeras canciones, de forma que en poco tiempo, se habían metido de nuevo al público en el bolsillo, deseosa ésta de botar al ritmo de la dulzaina, y el pito castellano. Extraño es que no se animasen a tocar algo de su nuevo disco, que estaba a punto de salir, aunque los que no faltaron fueron las más obvias, “Gritando al mar”, “Escuchando al corazón”, la también acostumbrada “Abre la puerta”, de Triana con la que presentaron a la banda, ó, “La suerte está echada”, su adiós definitivo.

No logró tampoco Sinkope llenar la plaza, aunque está lucía un buen aspecto. Vito tiene manías y tics que lleva consigo a todos shows, cómo es el de tocar la air guitar, aún cuando está simplemente hablando con su público, pero por otro lado sabe hacer de cada noche única, ya sea pidiéndonos imitar el giro de Bisbal, recordando los incendios de Galicia, ó con “De cháchara con la luna”, reclamando en un bis la presencia de su bajista, diciendo “es un meón”, ó dejándonos cantar buena parte de “A un beso mío le llaman ruina”.
Con un empujoncito el Tajuña Rock, podría consolidarse cómo uno de los grandes en años venideros.